Comala, pueblo mágico

No vine a Comala porque aquí viviera mi padre, si no que aquí nací yo, en medio de una selva tropical, de un sol calcinante , de portales alegres, bullangueros y de sus calles empinadas, que a veces me parecían tristes y melancólicas.
Comala siempre me ha parecido el lugar idóneo para crecer, aprender y vivir… no en balde llevo más de 40 años recorriendo sus calles, sus huertas y sus portales. Comiendo su pan recién horneado, tomando su aromático café y por su puesto saboreando sus famosos ponches.
Claro que para apreciarlo debes de estar fuera algunos años, (tal vez algunos meses que a mí, me parecieron años), pues de lo contrario la cotidianidad termina por absorberte y olvidas que en Comala hay magia.
Cada vez que amanece, Comala te regala una vista inolvidable de los volcanes y si además tienes la fortuna de verlos engalanarse con el manto blanco del invierno, entonces puedes afirmar que en Comala la magia se puede palpar.
Comala, ¿cuántas veces te he mencionado, mientras transitaba por lugares distantes y desconocidos? ¿cuántas veces te he extrañado? echado de menos…
Aún aquí y ahora te añoro… tus ríos, tus huertas, tu gente de antes, de ahora, tus domingos en medio día, tus borrascas y tus tardes calientes y polvorientas… el sol a plomo…
Comala es mágico por sí mismo; no es un título que le pueda asignar autoridad alguna, o por mencionarlo en un libro o por democracia. Es mágico, porque de no ser así no se habría escrito nada de él, de no ser así su nombre no significaría nada a nadie. De no ser así, no sería lo que es y siempre a sido: UN PUEBLO MÁGICO.
-
Para recibir mas articulos como este,
Subscribete gratis a Publicalpha por Email
Para: Publicalpha.com
Post to Tweetie
Post to Twitteriffic
Post to Twittelator Pro
Del.icio.us
Digg
Technorati
Magnolia
Newsvine
Reddit