La llamada telefónica
Por: Koneocho
En horas de la madrugada sonó el teléfono de aquel rico señor. Era el velador de su casa de campo. Dice el hombre: “Le llamo para avisarle que el perico se murió”…
Se enoja el señor: “Cabrísimo grandón -le reclama- , ¿y para eso me despiertas a las 3 de la mañana. En fin, dime: ¿de qué murió el perico?”. Responde el que llamaba: “Comió carne en mal estado”. “¿Por qué comió esa carne?” -quiere saber el señor. Explica el individuo: “Es que fue al lugar donde estaba muerto su caballo pura sangre, señor; aquel que le costó medio millón de dólares. El pobre animal murió de cansancio. “¡Santo cielo! -exclama el hombre aún más enojado- ¿Pero a quién se le ocurrió poner a trabajar al animal?” “Es que lo pusimos a acarrear agua desde el río para apagar el incendio. -Se disculpa el hombre. “¿Qué incendio? – pregunta ya alarmado el señor. “El de su casa”. “¿El de mi casa? ¿Y cómo es que se quemó mi casa? -quiere saber el señor. “Fue por una vela”. “¿Por una vela? ¿Qué vela? -se desespera el señor. Replica el guardia: “Una de las que estaban en el ataúd de su mamá. La señora murió de repente, y la estábamos velando. La vela cayó sobre la alfombra y ardió todo”. “¡Oh, Dios mío! -estalla en grandes y dolorosos sollozos el señor -. ¡Qué pena tan grande! ¡Qué dolor! ¡Qué sufrimiento!”. “¡Uh, señor -reprocha el individuo-. De haber sabido que haría usted tanto escándalo, no le habría hablado para avisarle que se murió el perico!”.
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Gracias, muy bueno el humor negro, y fino además.
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Gracias.