La piedra de Juluapan

 LA  PIEDRA  DE JULUAPAN

CAPITULO 1

Por: Juan Moreno, visita mi blog

Al noroeste de la ciudad de colima y a distancia no muy larga, apenas lo suficiente para que los montes apenas se vean azules, se eleva un cerro largo, bastante elevado, llamado de Juluapan, en cuya falda y casi en la mitad del flanco, se levanta una enorme roca que, por la escasa distancia, no se alcanza a colorear bien de azul. Dicha roca se destaca sobre el fondo índigo de la montaña como una erguida e inmensa catedral.

 

 

Tan notable peñón es de aquellas cosas que no escapa a la mirada de nadie, y yo, desde muy niño, lo contemplaba con cierto místico respeto por las relaciones fabulosas que tocaban a ella, corrían de bica en boca entre las rapaces de mi edad. No guardo recuerdos precisos de todo lo que entonces oí decir; pero hay uno que ha persistido imborrablemente a través del tiempo, y a el me voy a referir.

 

Al pie del cerro existe un pueblo de indios, llamado también Juluapan. Y me decían (cosa que es aun corriente en aquellas regiones) que la piedra queda exactamente arriba del pueblo, a gran altura, y para evitar que ruede hacia el villorrio y aplaste a toda la población, los indios la tiene sujeta con cables y aun con cadenas. Que esa precaución data de tiempo inmemorial, y aun me decían que esa amenaza sempiterna era en señal de castigo por no se que graves crímenes cometidos contra los dioses por los moradores, en épocas lejanas.

La tradición, al llegar allí, se obscurecía, se borraba, mas bien se truncaba, dejando en el alma del oyente el peso de un gran misterio.

Y yo, al contemplar desde lejos la inmensa roca erguida, me imaginaba las  enormes cadenas, los nudosos cables, gruesos como troncos de arboles, largos como centenares de varas, tirantes como cuerdas de arpa, sosteniendo el gigantesco monolito, pero comenzando a podrirse por lo viejos…

 

¿Qué será del pueblo y de su gente si la piedra cae? Me preguntaba interiormente.

Y sentía oprimirse mi alma de niño al pensar en la tremenda catástrofe.

¿Pero por que no se van los indios de allí? Preguntaba a los compañeros de mi infancia. ¿ Por que no se van a otra parte?

 

Por que no pueden: el castigo consiste en que allí han de estar , con la piedra encima, amenazando caer eternamente. Y no saben si ha de caer de dia o de noche.

Y nunca puede penetrar la razón de aquello.

Autor: Gregorio Torres

Publicado: Juan Moreno, artículo anterior de este autor:  La sociedad
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