Un gran valor individual: la amabilidad

Todos los días al despertar y abrir los ojos,  aún estando acostados en nuestra cálida y confortable cama nos hacemos la pregunta de cual será nuestro comportamiento en el transcurso del día. Si comenzamos con un agradecimiento por los dones que poseemos y tratamos de ser mejores el día de hoy, más  que ayer y mañana mejores que el día de hoy, pues  ya tomamos la delantera   hacia un memorable día,  uno de los valores que nos ayudan a mejorar día a día es el de la Amabilidad.

La amabilidad no es una desusada forma de relacionarse, todo lo contrario, es la forma de comunicarse más bella entre personas, que nos conduce a una mejor convivencia. Le he preguntado a varios jóvenes sobre la cortesía y me han respondido que eso no existe en nuestros días, porque la gente va a lo suyo, y es por lo general, muy egoísta y no respeta para nada a los demás.  Los mayores a quienes pregunté valoran como algo positivo la amabilidad y muy necesario para que la gente se respete. No obstante hay quienes consideran que en ciertos ámbitos la Cortesía puede llegar a estar mal vista, porque al ser usada más hacia la mujer como atención del hombre, atenta a los principios de igualdad, resultando para muchos como antifeminista.

Otros incluso creen que el ser amable es signo de debilidad y de servilismo, rechazándolo como algo trasnochado. No falta quien cree que tener carácter propio es tener mal carácter. Y busca la brusquedad como signo de identidad.  Dejando a un lado estos prejuicios que nacen de un desconocimiento de lo que realmente es la amabilidad, recordamos que ésta, en su sentido más puro, es una actitud permanente de expresarse con autenticidad, sin perder el buen trato. La amabilidad  es claridad y no fingimiento. Es verdad y no falsedad.

 ¿Qué es lo que caracteriza a una persona amable? Es aquella que escucha a los demás. Escucha las ideas del prójimo. No los interrumpe ni recrimina de manera brusca ni violenta. Expresa la disconformidad sin ofender.  Por otro lado, una persona amable destaca frecuentemente las cosas bien hechas de los demás. Y la palabra preferida que siempre tiene en la boca es “gracias”. Para ser amables hace falta algo de control de la personalidad. La falta de autodominio lleva a compartir lo más negativo de nosotros con los demás. Para ser corteses hace falta evitar las prisas “sin sentido” que nos vuelven estresados.

 Para ser amables hemos de ser generosos. La capacidad de entrega nos lleva naturalmente a la Cortesía.  Una de mis escenas favoritas de la película Bambi (Walt Disney), es cuando la mamá coneja le dice a Tambor su hijito: “Si al hablar no has de agradar, te será mejor callar…”  Por lo cual debemos promover la amabilidad, sobre todo en nuestros hijos, los futuros ciudadanos de nuestro mundo,  si te interesa formar a tus hijos con valores firmes y una educación integral revisa esta página http://tinyurl.com/4vrc7k encontrarás consejos e incluso un libro para formar con valores. Finalmente, mi último consejo si vamos por la vida haciendo todo con amabilidad, viviremos con menos dificultad, saludos.

Javier Barragán

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