Por: Tony Dillard –> Descarga un REPORTE GRATIS
Según los Principios Universales, tú decides a dónde quieres ir, y qué es lo que quieres obtener, y para conseguirlo en el mundo real, debes visualizar y sentirte como si ya lo tuvieras.
¿Por qué?
Porque según la Ley de la Atracción, “lo semejante atrae a lo semejante” y si visualizas y sientes lo que deseas, como si ya lo tuvieras, entonces generas cierto tipo de vibraciones, y el Universo hace que más cosas con ese mismo nivel vibratorio lleguen a tu vida.
El problema es que el deseo de querer algo implica que no lo tienes. Es decir, si deseas algo, es porque hay una brecha entre tú y aquello que deseas. Para cerrar esa brecha que hay que declarar que lo que deseas ya es tuyo o bien que estás en proceso de conseguirlo.
Por ejemplo, quizás no parezca correcto decir, “estoy sano”, cuando es obvio para todos, incluyéndote a ti mismo, que estás enfermo. Entonces, en lugar de eso, puedes decir: “Estoy mejorando cada día”.
En vez de decir: “Yo soy rico”, que en principio puede ser una mentira obvia, puedes decir: “el dinero empieza a fluir en mi vida”. Cuando te enfocas en lo que quieres, eso hace que te sientas bien. Tus vibraciones empiezan a mejorar y a hacerse más positivas. Esa es la importancia de las afirmaciones.
Las palabras positivas y las afirmaciones son constructivas, es decir que con su ayuda se construyen las cosas y las situaciones. Y por lo mismo, las palabras y pensamientos negativos son destructivos, destruyen.
Destruyen vidas, hogares, matrimonios, la salud, la felicidad, las finanzas, y todo lo que puede nombrar. La persona negativa vive en un nivel inferior de la conciencia con respecto de la persona positiva. Click para seguir leyendo… »